Muchas de las definiciones que hemos aprendido y vivido del amor son muy diversas, y van frecuentemente relacionadas a una conexión afectiva o hacia un sentimiento especifico. Cuando hacemos coaching, lo hacemos desde el amor, y tal como lo expresa el biólogo Chileno Humberto Maturana, el amor es: aceptar al otro como legitimo, autónomo y diferente… y ¿cómo podemos aplicar esto en una sesión de coaching?
Un Coach al tener presente esta propuesta, es capaz de observar que la legitimidad esta relacionada a la capacidad de decisión y actuar del Coachee, lo que puede derivar en acciones diferentes a las que venía haciendo, que si bien repercuten en otros, están realizándose desde la base de una legitimidad sin intencionalidad de dañar al otro, aunque su mundo comience a cambiar. Es mostrar los espacios desde los cuales puede aparecer o desparecer en su propia integridad como persona.
La autonomía está dada por lo que ese otro tiene derecho a hacer, sentir, vivir. Es su capacidad libre de acción. En ocasiones, podemos observar a coachees que están directamente atados a otros y lo que estos otros decidan, esto es muy diferente a estar en una relación de interdependencia.
La diferencia es representada por la historia de vida, valores, costumbres y la propia biología del Coachee. Es poder intervenir sin el cuestionamiento de lo que el coachee pudo o no hacer, es de igual forma aceptar sus decisiones y acciones declaradas.
Amar al coachee, es poder entender que solo hará lo único que le es posible hacer, lo que distingue, lo que su biología le permite, y que desde la interpretación que el Coach articule, puede ampliar su mirada, es aceptar la decisión del coachee, sin cuestionamiento, sin juicios que lo transgreda.
Un Coach al tener presente esta propuesta, es capaz de observar que la legitimidad esta relacionada a la capacidad de decisión y actuar del Coachee, lo que puede derivar en acciones diferentes a las que venía haciendo, que si bien repercuten en otros, están realizándose desde la base de una legitimidad sin intencionalidad de dañar al otro, aunque su mundo comience a cambiar. Es mostrar los espacios desde los cuales puede aparecer o desparecer en su propia integridad como persona.
La autonomía está dada por lo que ese otro tiene derecho a hacer, sentir, vivir. Es su capacidad libre de acción. En ocasiones, podemos observar a coachees que están directamente atados a otros y lo que estos otros decidan, esto es muy diferente a estar en una relación de interdependencia.
La diferencia es representada por la historia de vida, valores, costumbres y la propia biología del Coachee. Es poder intervenir sin el cuestionamiento de lo que el coachee pudo o no hacer, es de igual forma aceptar sus decisiones y acciones declaradas.
Amar al coachee, es poder entender que solo hará lo único que le es posible hacer, lo que distingue, lo que su biología le permite, y que desde la interpretación que el Coach articule, puede ampliar su mirada, es aceptar la decisión del coachee, sin cuestionamiento, sin juicios que lo transgreda.